La seguridad cibernética o ciberseguridad es uno de los mayores retos que se presenta en la era digital. Se trata de un nuevo concepto de seguridad colectiva, que tiene por objetivo la protección de la infraestructura digital, en el que confluyen intereses de toda índole, por lo que adquiere una dimensión institucional y supraindividual.

La ciberseguridad constituye un importante factor a tener en cuenta, toda vez que en el espacio digital privado de personas naturales o jurídicas, puede estar contenida información confidencial, estratégica, sensible, personal, entre otras, por lo que resulta prácticamente imperativo utilizar herramientas o estrategias de protección de datos. Por la facilidad y agilidad con la que se registra, reproduce y transfiere información a través de medios electrónicos, la información se vuelve susceptible de sufrir cualquier amenaza o ataque.

En el caso del sector empresarial, la forma en cómo se trata y gestiona la información se reviste de especial importancia. Un gran porcentaje de las empresas que operan en el sector comercial, tienen la necesidad de proteger dos vertientes de información. La primera será su propia información, sobre todo la vinculada a su estructura corporativa, temas financieros, económicos y los datos relacionados al personal que ella opere. La segunda, es la información de terceros, es decir la de cualquier sujeto que le ha entregado información personal, sobre la que adquiere la obligación de controlar y proteger su destino y uso. Por la responsabilidad que asume en el tratamiento de los datos, el empresario requiere dotarse de todas las medidas técnicas y organizativas capaces de garantizar y acreditar un adecuado tratamiento de la información, conforme a las disposiciones que la legislación nacional y comunitaria han detallado respecto a la protección de datos.

El empresario debe ser consciente que la protección de los datos que recibe y retiene a causa de su giro de negocio no se traduce únicamente en denunciar posibles amenazas o daños, si no que por el contrario, se encuentra en la obligación de identificar y evaluar, dentro su estructura digital, qué riesgo podría vulnerar la información que se encuentra a su cargo. No tendrá los mismos riesgos una empresa que gestione datos de forma masiva, a otra que gestione una menor cantidad de información pero que pueda estar catalogada como sensible. Por esa razón, las medidas que adopte el empresario para proteger los datos contenidos en el espacio digital a su cargo, se traducirá en todas las herramientas informáticas implementadas capaces de reducir al máximo cualquier posible afectación. Es importante tener en cuenta que será imposible eliminar el riesgo en su totalidad, debido a que los ataques pueden ser variados y con diferentes objetivos; no obstante, siempre se valorará el uso de todos los instrumentos que se implementan para salvaguardar la información.

Las herramientas que se utilicen pueden variar y responden al tipo de negocio a cargo del empresario. Sin embrago, en todos los casos se deberá realizar un estudio y una correcta evaluación de riesgos para efectuar una eficiente política de ciberseguridad.

Dependiendo de la estructura organizativa de la empresa, siempre será recomendable:

a) Capacitar al personal de la empresa sobre la importancia del tratamiento de los datos y la implementación de todas las medidas que se adopten para su tratamiento.
b) Contratar personal cualificado cuando se requiere tratar información sensible.
c) Adoptar herramientas funcionales que prevengan ciberataques.
d) Identificar a las personas de contacto en caso de sufrir un ciberataque para mitigar los daños.
e) Las formas de acceso a la información deben encontrarse bien definidos y documentados.
f) Establecer un protocolo de denuncia en caso de sufrir un ciberataque.

Las acciones ejemplificadas anteriormente para aplicar una política de ciberseguridad, siempre deben responder al tipo de negocio y a la información que gestione.

Además de la responsabilidad descrita anteriormente, la información de la propia empresa se puede encontrar constantemente en riesgo si no se implementan medidas de seguridad oportunas. Existen innumerables formas de acceder a información personal, comercial, financiera, sin ninguna autorización, por lo que los programas de prevención de riesgos pueden reducir en gran medida cualquier afectación informática de la que pueda ser víctima cualquier negocio.

 

¿Cuáles son las ciberamenazas más comunes?

Existen infinidad de tipos de ciberamenazas que siempre dependerán de las actividades y estructura de la empresa que puede ser víctima. Si la tecnología avanza, sus amenazas también. Sin embargo, hay ataques relativamente comunes de los que son víctimas las empresas en el escenario comercial, como son:

  • Ransomware: Se trata de un tipo de software malicioso que ataca a la información de la empresa, restringe su acceso y solicita un rescate económico para desbloquearla y recuperar su acceso. Se trata de un ataque capaz de paralizar a la empresa porque bloquea a todos los dispositivos que utiliza para efectuar su actividad. Si la empresa no posee una copia de seguridad de la información y no paga el rescate se encuentra en riesgo de perderla.
  • Phishing: Es una técnica informática que tiene por objetivo suplantar la identidad de una entidad pública o privada utilizando sus logotipos e información para engañar a la víctima, en este caso a la empresa, para que facilite o entregue información confidencial y sobre todo a sus claves de acceso.
  • Troyanos: Es un software malicioso capaz de instalarle en cualquier dispositivo que tiene por objetivo suplantar identidad, pero en este caso de una aplicación o un programa de software, que permite al ciberdelincuente acceder al sistema de la víctima para robar información y datos sensibles. Este tipo de virus suele comúnmente entrar al sistema informático empresarial a través de ordenares o dispositivos móviles.
  • Spyware: Se trata de un tipo sofware malicioso que está diseñado para ser invisible, entra a cualquier dispositivo y es capaz de espiar y rastrear todos los movimientos de una persona. A través de esta técnica, los ciberdelincuentes pueden acceder y controlar toda la información sensible; además, pueden dar seguimiento a todos los pasos de una persona, debido a que pueden incluso acceder a la cámara del dispositivo electrónico y al sistema de audio y grabarlos.

 

Existen muchas otras formas de ciberamenzas y las empresas deben prevenir sus ataques. Es importante que se analice el riesgo al que pueden estar expuestas e implementar todas las medidas necesarias para protegerse. Para ello es una pieza clave contar con un asesoramiento profesional y especializado en la materia.

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