La tecnología blockchain tiene una amplia utilidad y se puede implementar en cualquier sistema digital. Ya sea una página web, una aplicación móvil, un videojuego o un software, entre otras muchas opciones.

Este sistema se utiliza, principalmente, en las criptodivisas. La gran ventaja que tiene esta técnica es que la criptodivisa en concreto que se utilice, tiene que validarse mediante los bloques programados que contiene esa misma criptodivisa. Estos bloques, que se multiplican constantemente cada vez que se realiza cualquier acción con la criptodivisa, pasan por diferentes ordenadores (también llamados nodos) donde son validados. Si, por cualquier incidencia o imprevisto ese bloque que pasa por ese nodo u ordenador no está bien, o se atisba que está corrupto porque se ha intentado modificar por alguien, el procedimiento se detendrá automáticamente y la acción que se ha realizado con la criptodivisa se bloqueará inmediatamente no permitiendo continuar con el proceso.

La tecnología blockchain o de “cadena de bloques” es, a grandes rasgos, un sistema de seguridad digital que esta «seccionado» o dividido en millones de partes con el único fin de evitar posibles manipulaciones.

Las aplicaciones en la práctica de esta tecnología a día de hoy son prácticamente infinitas, toda vez que se puede aplicar en cualquier sector o industria. Desde efectuar la trazabilidad de un producto, materia prima, mercancía, etc., hasta evitar que se pueda manipular cualquier operación en el ámbito digital a favor de una persona u otra.

Esta tecnología permite al usuario asentar una nueva red dentro de la propia internet actual para crear cualquier tipo de nuevas técnicas o, mejor dicho, poder «adoptar» dicha tecnologia para otras nuevas, más modernas e innovadoras, que surjan en el presente-futuro del internet que todos conocemos actualmente.

Otra de las funciones que permite el uso de esta tecnología aplicada al ámbito empresarial-legal es la de poder tokenizar acciones o participaciones en las sociedades de las empresas.

De las múltiples ventajas que presenta esta tecnología aplicada a dicho sector podemos destacar la de no tener que realizar tantos o , incluso, ningún trámite ante Notario pudiendo hacerlo de forma digital y a distancia. Esta posibilidad permite al usuario disponer de una mayor flexibilidad y amplitud de movimiento las acciones o participaciones de su empresa para vender, transformar o transmitir que, en comparación con la situación actual, conlleva un ahorro considerable en tiempo y costes.

En este sentido, otro de los méritos destacables de esta tecnología es que viene a solucionar uno de los problemas más acuciantes del internet actual: la descentralización de recursos y servicios digitales. Como es por todos sabido, casi todo en internet está controlado por las grandes empresas tecnológicas que todos conocemos. Con la tecnología de bloques se consigue la llamada «descentralización» de cualquier producto o servicio. Así, está empezando a nacer el llamado “nuevo internet” o “web3.0” que se basa, principalmente, en la filosofía blockchain.

Podríamos decir, en definitiva, que estamos ante una auténtica “revolución digital” donde todos los procesos que ahora mismo están teniendo lugar en un escenario físico pasarán al espacio virtual. Precisamente, el puente que va a permitir que esto suceda lo va a proveer la tecnología blockchain. De esta forma, este cambio sucederá de una forma segura, registrando todos y cada uno de los pasos de dicha modificación en todo momento.

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